12 septiembre 2005

PORTUGAL: DE RESERVA FORESTAL A CAMPO DE CENIZAS

No se han librado ni los parques nacionales, ni las famosas 'matas nacionais' (bosques nacionales) ni el más famosos espacio natural, la Serra da Estrela.
Portugal lleva 3 años ardiendo por los cuatro costados, de norte a sur, de este a oeste.
Sin piedad de pirómanos. Sin medios propios. Enriqueciendo a las empresas privadas de extinción de incendios (en el punto de mira como posibles incendiarias).
Además de las vidas humanas, de la pobreza extrema en que han quedado muchos municipios, está el dolor de haber visto reducir a cenizas gran parte de su valiosa superficie forestal. Las cifras no dejan lugar a dudas.
En el año 2003, nuestro país vecino vió cómo las llamas consumían nada menos que 425.000 hectáreas...el doble de la extensión del mayor de los parques nacionales españoles, y casi 10 veces la superficie de Doñana. Fue el 'annus horribilis' de Portugal.
Pero como las desgracias nunca vienen solas, al año siguiente, lejos de aprender la lección, se vieron sorprendidos por un nuevo frente de pirómanos. En 2004, de norte a sur ardieron nada menos que 129.000 hectáreas, y las críticas al gobierno empezaron a llover con dureza incluso desde las filas de su mismo partido.

Pero como no hay dos sin tres, este año, si alguien pensaba que las cosas no podían ir peor, Portugal ha sido nuevamente pasto de las llamas, y se tuvo que solicitar, demasiado tarde, la ayuda internacional que estaba preparada desde hacía semanas. La virulencia de los incendios fue tal, que llegaron a acosar ciudades como Coimbra y a emparedar de fuego la principal autopista del país, que nadie se explica por qué no fue cortada, y los coches pasaban acariciados por las llamas.
Muchos fueron los errores, mucho el dolor, y arreciaron las críticas internacionales.
Porque en 2005 Portugal ha perdido más de 240.000 hectáreas...y el año aún no ha acabado.

En total, en tres años, el país luso ha visto reducir a cenizas 794.000 hectáreas de masa forestal, una superficie equivalente a la extensión del País Vasco, y superior a la de Cantabria, La Rioja, Pontevedra, Cádiz, Castellón, Comunidad de Madrid, Tarragona, Baleares, Canarias...en un país con sólo 92.000 km2.
Un desastre, vamos.

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