31 enero 2007

NO HAY CONSENSO EN LA UE SOBRE POLÍTICA NUCLEAR


Aunque la Unión Europea sea líder mundial en iniciativas sociales, medioambientales y liberales, hay aspectos en los que es imposible poner de acuerdo a todas las naciones integrantes. Uno de ellos, la decisión sobre si prescindir o no de la energía nuclear.
La catástrofe de Chernobil, cuya nube radiactiva se paseó por media Europa, supuso un punto de inflexión en las pretensiones nucleares de muchos países del continente. Pese a ello, algunos como Francia insisten en levantar más centrales y potenciar las existentes, mientras que en otros ha surgido el miedo a nuevos accidentes, y en general los europeos desaprueban la existencia de esta energía por sus riesgos.

La Comisión Europea se reunía el 10 de enero para tratar en serio el futuro de la energía nuclear en el continente, una reunión de la que muchos observadores esperaban una potenciación de esta opción energética, y los ecologistas un rechazo frontal de la UE previo a un posible desmantelamiento.
Ni una ni otra cosa.
La UE se limpia las manos en el documento aprobado y deja que sea cada Estado miembro el que decida si utiliza o no la energía nuclear.
En el dossier, reconoce la contribución de las centrales nucleares a la reducción de los gases invernadero (no emiten co2) pero tampoco alienta su utilización. Sin embargo sí recomienda que cuando se reduzca la electricidad cuyo origen sea nuclear, se cambie por otra de origen natural.

La UE no se ha pronunciado ni a favor ni en contra por la fuerte división de opiniones existentes entre sus países miembros: Francia y Finlandia construirán más centrales nucleares; Alemania, Bélgica y España no construirán ninguna y abandonarán progresivamente el uso de las actuales, mientras que Holanda, Suecia, Polonia, Gran Bretaña o Bulgaria tienen abierto un debate nacional sobre este tema.
Sobre todo este tema planea la sombra de centrales nucleares como la de Ignalina en Lituania o Bohunice en Eslovaquia, para las que la UE exigió firmemente su cierre por el gravísimo riesgo que constituían sus viejísimas instalaciones de la época soviética.
Para algunos expertos medioambientales es grave que se fisionen átomos para finalmente hervir agua en casa y que esta energía no palíe la falta de un combustible para el transporte.

En los 15 países principales de la Unión Europea (que ahora se ha ampliado a 27) existen 152 reactores nucleares, y la electricidad que producen supone el 14% del total.

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